Cuatro años han pasado desde que el gobierno de Santos anunció el comienzo de los diálogos con la guerrilla de las FARC, cuatro años de desconfianza, de ires y venires que mermaron la esperanza de los que creían en el fin del conflicto, el tiempo pasaba sin que hubieran resultados concretos, lo que sirvió de agarradero para los que estaban en contra de la paz.
La guerra entre las FARC y el gobierno es tan larga y compleja que ya había traspasado las selvas del país y se había metido en el corazón de los colombianos, estábamos acostumbrados a almorzar viendo las noticias de masacres, atentados, minas, muertos, secuestrados y demás, igual todo eso pasaba en corregimientos, pueblos y veredas que no habíamos ni oído nombrar y a las que seguramente nunca iríamos, a veces parecía una guerra en otra parte. A eso súmenle que los que somos nacidos del 90 para acá ya habíamos visto un proceso fracasar, nosotros no creemos en politicos ni guerrilleros, otras eran las generaciones románticas de guerrillas comunistas y gobernantes de derechas.
Pero bueno, después de cuatro largos años por fin se llega a un acuerdo total entre las partes, por fin se tiene un documento con lo pactado, por fin se cierra un ciclo largo y triste para un país que ya no se acuerda de cómo se vive en paz, ahora solo queda un paso, pero es el paso más difícil de todos.
En un movimiento populista y casi absurdo, a Santos se le ocurrió que lo pactado debería ser ratificado por el pueblo mediante un plebiscito, muchos dirán que es democracia pura y dura, pero para mí, una política de Estado no debe ser ratificada por un pueblo que no tiene las herramientas necesarias para analizar y evaluar las consecuencias de lo pactado, para eso ya elegimos al presidente. Esto es muy parecido al Brexit inglés, la gente no sabía exactamente las graves consecuencias que la salida de Gran Bretaña de la zona Euro tendría. Lo mismo pasa acá, para comprender un texto tan extenso en el que han trabajado durante cuatro años, una persona necesitaría saber de economía, políticas agrarias, derecho internacional, derecho civil, historia política y otras cosas más. Es decir, ahora estamos en las manos de la buena fe de los colombianos que será, o ya está siendo, bombardeada por politicos corruptos que solo buscan intereses particulares. Cuatro años de diálogos podrían quedar en nada si los que se benefician de la guerra son capaces de manipular al pueblo.
Desde acá no los invito a leer el texto completo, los invito a que se pongan la mano en el corazón, a que piensen en todos los que han perdido una extremidad por una mina, en los que han perdido familiares, en los que han perdido su infancia, en todas las víctimas de un lado y otro, ya que los guerrilleros también han sido víctimas de un Estado que no ofrece oportunidades, y también son colombianos como usted y yo, sus vidas también valen. Piensen por un momento que su voto puede ayudar a cerrar un capitulo oscuro bañado en sangre de inocentes, su voto puede pasar a la historia como un pequeño grano de arena que contribuyó a acabar con una de las guerras mas largas de la historia contemporánea, estamos haciendo historia. Acabemos con un pequeño gran problema y dediquémonos a mejorar el resto de cosas de Colombia.
Yo desde la distancia votaré al SÍ.
Camilo J.
27 Agosto de 2016
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