Colombia:
Hace rato que no te escribo, y no es porque te haya olvidado sino porque intenté alejarme un poco para poder tener una visión más objetiva, intenté alejarme para verte desde afuera, para admirarte desde más lejos y verte completa, creo que necesitaba espacio y ahora lo tengo, ya llevamos alejados algún tiempo y creo que es hora de volver a escribirte y describirte.
Recuerdo que cuando me fui, me fui enojado contigo porque no veía más que un país pobre, sin oportunidades y con el vicio de mirar hacia otro lado cuando algo estaba mal, o sea siempre. No me gustaban tus hijos indiferentes a tu realidad y culpables de tu situación, casi todo me molestaba sobre ti patria mía que no parece tener más de quinientos años de historia sobre sus espaldas, el día que me fui no lloré porque sabía que no te extrañaría. Me alejé de tus montañas que amé y de tus mares que nunca conocí, olvidé tus sabores, los que me gustaban y los que no, dejé atrás todo y volé tan lejos como pude.
Durante mi viaje encontré algunos de tus vástagos que me hicieron recordar porque te odié, encontré que muchos de ellos vociferaban un amor incondicional hacía ti aunque igual huyeron de tus brazos, encontré en muchos las mismas costumbres que te hicieron fea, los vi robar, los vi siendo indiferentes hacia sus hermanos, los vi siendo corruptos, los vi mintiendo, los vi abusando de los suyos, los vi y te vi a ti encarnada en ellos, y los detesté y te detesté. Pero la vida también puso en mi camino a otros que me hicieron recordarte con una sonrisa, aparecieron aquellos solidarios aunque fuéramos distintos, aquellos dispuestos a trabajar sin cansancio de forma honrada para conseguir una meta, aquellos que siempre tienen una sonrisa a pesar de las dificultades, aquellos que se prepararon y siguen siendo humildes, aquellos con ideas y con ganas de cambiar una realidad que parece inmutable, aquellos rebeldes que aunque saben que estás mal algún día cambiarás para bien, cuando los encontré sentí solidaridad, uno de los sentimientos más bellos que puede sentir el hombre.
Te vi desde lejos, traté de alejarme de tus noticias pero me fue imposible, tal vez porque necesito más motivos para repudiarte o tal vez porque me resisto a la idea de que nunca cambiaras, supe que logramos esa paz tan anhelada y me sentí feliz por ti y por mí, supe que tus honorables hijos siguen desmembrándote, tomando todo lo que pueden de ti como gallinazos, supe que sigues enferma de injusticia, corrupción e indiferencia, supe que sigues casi igual a como estabas, supe que ganaste un Nobel, una Vuelta a España y unos cuantos oros. De todo corazón me alegro de saber que no todo es malo, desde que acabó la guerra al menos los ojos están puestos en otros males que te aquejaban, tal vez este era el comienzo de un cambio aún más grande.
Aún estando tan lejos te sigo a través de mi familia, de mis amigos y de mis compatriotas con los que comparto cada día, veo con preocupación que sigues adulando a matones y que los pones en horarios triple A para el deleite del público, veo que la corrupción se multiplica o se hace más visible, lo cual puede llegar a ser bueno, veo que sigues con vicios feos como el amor a la tortura de los toros, veo que tus dirigentes siguen actuando como payasos de circo o como matones de colegio, veo que tus noticieros siguen llenos de noticias inverosímiles que parecen sacadas de cuentos de ficción, escucho que en las calles sigue reinando la inseguridad y que ahora tratas de matar de hambre a la población ¿Estás poniéndolos a prueba? No me parece justo que sigas promoviendo la injusticia social, pero no se me hace extraño en ti así como no se me hace extraño que tus hijos no se quejen ante tal tortura y provocación de tu parte, en fin...
Desde afuera te digo que no sé si vuelva a acariciar tus arboles y tus montañas, no sé si algún día me bañe en tus mares y no sé si vuelva a dar una probada de era maravillosa granadilla que sólo tu sabes dar. Pero eso sí, estarás en mis pensamientos cada día, incrustada en mi cerebro como ese amor imposible o como ese trauma incurable, por mis venas corre tu rebeldía que no me deja en paz, que me hace creer que algún día serás esa buena madre que hasta ahora no has podido ser, de mi boca sale ese español tan tuyo, tan autentico y tan rico, y tan diferente, ese mismo que te impusieron sin pedirlo, en mi cabeza estará siempre resonando tu música, la que disfruté y la que detesté, en mi corazón estarás por la nostalgia que me causas y por la rabia que me enciendes.
Espero que cuando nos volvamos a ver estés mejor, mientras tanto yo sigo viéndote a lo lejos y sin saber cómo abordarte ni cómo leerte, si quererte o aborrecerte.
Camilo J.
22 Febrero de 2017.
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