Cómo no escribir en un día histórico para Colombia, el día en que dos enemigos acérrimos prometen no volver a dispararse, el día en que un gobierno neoliberal se da la mano con una guerrilla comunista. Y es que más que la paz en sí el gobierno y las FARC dejan un importante mensaje: Que se puede salir de un conflicto mediante el dialogo, mediante la concertación, de forma civilizada, dejando atrás 50 años de bala, miles de cadáveres, desaparecidos, masacres y quién sabe que otros crímenes de un lado y otro. El acuerdo de hoy no va a cambiar el país, mañana no seremos un país de primer mundo, rico y saludable, no, la guerra contra las FARC es sólo uno de los muchos problemas que aqueja a este país, pero por lo menos es algo menos de que preocuparse.
Recuerdo que hace unos 4 años escribí esperanzado de saber que los diálogos habían comenzado, esperando que algún día el cese al fuego se firmara y Colombia pudiera descansar por fin de uno de sus problemas, durante todo ese tiempo había perdido esa esperanza porque las cosas parecían dilatarse, aparecían enemigos de la paz y pues la desconfianza de parte y parte parecía crecer en ciertas etapas, además al ser algo tan largo, a veces se pierde entre las noticias de corrupción, violencia y otras tantas cosas, hoy por fin puedo volver a tocar el tema, y aunque aun no está firmada del todo, el paso que da hoy el país al firmar un cese al fuego bilateral y definitivo es un avance gigante hacia el gran objetivo.
Desafortunadamente este acuerdo se da en un momento en que el país muestra cierta división política gracias al expresidente y su séquito quienes no se han cansado de desmeritar el acuerdo, argumentando que es la forma de entregar el país a un castro-chavismo que solo existe en sus cabezas, para la mala fortuna del país su discurso de odio ha calado en cierta parte de la población que ahora cree que la paz es mala, me pregunto cómo alguien puede pensar que la paz es algo malo o dañino, pero bueno, esperemos que la campaña que están montando en contra del proceso no sea mas que un pataleo de un sector que ve cómo su principal arma de campaña (la guerra) está llegando a su fin.
Vuelvo y reitero que esto no es la solución definitiva para un país cuyo principal problema es la corrupción de parte de los politicos y la indiferencia por parte del pueblo, sin embargo, creo que es un bonito mensaje y una gran oportunidad para que los colombianos también hagamos un acuerdo con nosotros mismos y dejemos la violencia de lado, la violencia cotidiana contra el vecino, el odio infundado, que aprendamos a vivir como hermanos en una tierra que no es de nadie. Ojalá que este sea el principio de algo mas grande, que dejemos de matarnos en un partido de futbol, que dejemos de colarnos en una fila, que dejemos de tirar papeles, que dejemos de ignorar el dolor de otros, que dejemos de hablar mal del otro, que nos demos cuenta que la paz esta en cada uno, en la forma de relacionarse con todos y cada uno de los vecinos.
Y pues que el gobierno también ponga de su parte, que se recorte el gasto de guerra para invertir en otros rubros mas importantes como educación y salud, que haya más inversión social y que dejen de robar tanto, espero que este acuerdo no se convierta en una artimaña para ganar votos y popularidad, que sea algo serio y que represente un cambio desde las entrañas de los que ostentan el poder. Ojalá que represente algo para todos y cada uno de los colombianos.
Espero que pronto vuelva a escribir para celebrar la firma definitiva y la desaparición de la guerrilla más vieja del mundo.
24 Junio de 2016
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