Enero 30 de 2018
Cómo se ha manejado el caso de Claudia Morales es una total vergüenza en un país que parece necesitar morbo y chisme para poder vivir. En un loable acto de apoyo a la campaña #metoo o #yotambien, la periodista Claudia Morales confesó haber sido víctima de violación, se abstuvo de dar nombres, su único error a mi parecer fue el de dar indicios que dieron pie al circo mediático que se formó. Las razones de la periodista para no dar un nombre son claras y respetables, ella no tiene pruebas, es solo su palabra contra la del susodicho.
Como era de esperarse, hubo muchas voces de apoyo. Sin embargo, también se dio un ataque por parte de un sector que a gritos le exige que dé nombres, desconociendo que es una completa tontería, es imposible, o muy difícil, armar un caso después de tantos años y sin pruebas fehacientes de lo que pasó. Además, en caso de que se lograra abrir una investigación se daría pie a una cacería de brujas en la que la cualquiera podría acusar a cualquiera sin pruebas ni hechos, poniendo en riesgo la reputación de otros, como también ha sucedido.
Desafortunadamente en estos casos de acoso y abuso la tasa de impunidad es muy alta, y más en casos ocurridos mucho tiempo atrás, por eso campañas como #yotambien no buscan condenar culpables, sino dar visibilidad a un crimen que aun parece tener cierta complicidad a lo largo y ancho de la sociedad, la idea, para mí, es generar conciencia entre todos y todas y que por fin se alce la voz ante este flagelo. La idea es que esas nuevas víctimas se sientan respaldadas y así se envalentonen y denuncien lo más pronto posible, que no se sientan solas como se han sentido otras en el pasado, como se sintió Claudia Morales cuando todo pasó. Si en ese momento hubiera existido una visibilidad como existe ahora, tal vez ella hubiera hablado y tal vez "él" estaría tras las rejas.
Desafortunadamente en Colombia es más importante el morbo, la calumnia y el chisme. Algunos salen a exigir tonterías y terminan casi que acusando a Morales como si ella fuera la culpable de algo, y otros salen a usar su confesión con fines políticos, lanzando acusaciones al aire para tratar de sacar réditos. El mensaje central de su columna se perdió y gracias a la tergiversación creada ahora las víctimas se pensarán dos veces antes de salir a confesar. Creo que como sociedad otra vez quedamos debiendo. Espero que muchas otras víctimas tengan el valor de decir #yotambien y que de a pocos Colombia deje de ser un país donde el acoso y el abuso sea algo "normal" y pase a tener un repudio generalizado y contundente.
Camilo J.
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