Llegó el papa y con él la esperanza de un nuevo país unido por la paz...Ojalá fuera cierto lo de la paz, porque que el papa llega sí es cierto.
Y no es cualquier cosa, es toda una estrella que se ha ganado el corazón de los fieles católicos de todo el mundo y la simpatía de los que no profesan esta religión, a punta de nuevas ideas que dentro de la iglesia hubiera sido una herejía algunos años atrás ha conquistado la pantalla que solo las grandes estrellas del entretenimiento logran conquistar.
Y es que eso es precisamente Francisco I, una estrella del entretenimiento. La cabeza del estado Vaticano, un país soberano que puede ser perfectamente uno de los más ricos del mundo y que es la última muestra de la hegemonía católica en occidente, la última muestra de un imperio que se niega a morir. Pero aparte de ser cabeza de estado, el papa Bergoglio es también líder espiritual, viaja por el mundo llevando un mensaje que hace parecer de vanguardia pero que no es más que un discurso repetido hasta el cansancio: tolerancia, paz, amor, reconciliación, etc. Con esto no quiero decir que sus palabras no sean validas o carezcan de importancia, solo que tampoco es tan revolucionario como lo quieren hacer ver.
Y es que es difícil ser contestatario cuando se representa a una entidad reaccionaria y conservadora, Francisco I no es más que la imagen viva de una entidad bastante cuestionable y manchada a lo largo de su historia con un sinfín de escándalos y atrocidades que se han ido borrando de la historia oficial y es olvidada fácilmente por sus seguidores. Sin embargo en un momento de declive por parte del catolicismo, cuando parecía que el Cristo se les volteaba de espaldas por el grave escándalo de la pederastia regada por todo el mundo, apareció Bergoglio, el argentino, el latinoamericano, el diferente, el llamado a unir de nuevo a los fieles católicos con un discurso moderno, demostrando que el Vaticano puede estar cerca a sus fieles, llegó el rock star que uniría de nuevo al mundo católico.
Pues bien, para bien o para mal esperamos a Pacho I con los brazos abiertos, las calles reparchadas y los gamines escondidos, le ofrecemos el recibimiento que todo jefe de estado merece y le pedimos que interceda ante el cielo para que nos ayude a superar esta crisis de institucionalidad que atravesamos, con las rodillas en el suelo y las manos juntas le imploraremos que se quede un tiempo más para que los vendedores informales puedan seguir vendiendo kits y la próxima encuesta del DANE muestre un descenso en el desempleo, para que sigamos con las calles adornadas y bonitas, para que la policía ofrezca seguridad por más tiempo, para tener más días cívicos y para que en Colombia se hable de algo diferente a la corrupción que nos consume día a día.
Te esperamos Francisco para ver si tu sacra presencia y tu mensaje de paz y amor (como el de los hippies en los 60's) se queda en este país que ahora quiere vivir en paz, que tu mensaje se quede y haga eco en todos los sectores, que al menos esa popularidad sirva para que cale en los corazones de este pueblo abatido por todos los males, que no se pierda la platica que se invirtió en esa visita y que al menos quede un nuevo barrio con tu nombre u otro templete en el Simón Bolívar.
Camilo J.
5 Septiembre de 2017
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