Hace 2 años Colombia eligió a Juan Manuel Santos sobre el candidato uribista por una promesa simple: Él sería el presidente de la paz. Después de 4 años de negociaciones Santos logró su cometido, logró un acuerdo de paz con una de las guerrillas más viejas del mundo, consiguió el fin de un conflicto armado de mas de 50 años, increíblemente hizo algo que pocos logran, cumplió su promesa de campaña.
Todos sabíamos que iban a aparecer contradictores, no hay paz perfecta, no se puede negociar sin ceder terreno, no pueden ganar ambos ni perder ambos, de eso se trata un pacto, se acordaron temas espinosos de los que la extrema derecha y los extremistas religiosos se han tenido para denigrar el acuerdo, a esto se sumo un descontento general con los demás temas de país que siguen estando mal y que no van a mejorar con la firma de la paz. El aullido de un lobo solitario (el señor Uribe) se convirtió de a pocos en jauría y ahora en horda, por medio de redes sociales y con la complicidad casi explicita de ciertos medios de comunicación se han filtrado toda clase de argumentos, algunos con cierta validez, algunos otros que rayan la estupidez (como que el país se va a convertir en comunista de la mano de un oligarca o aun peor, que el país caerá en manos de los homosexuales castro-chavistas) que han desvirtuado el proceso de paz y que han puesto al pueblo casi que en contra de la paz.
Imaginen por un momento los titulares del siguiente día si en el plebiscito gana el NO, Colombia pasaría a la historia por ser el primer país (creo yo) en no querer vivir en paz, seriamos el hazmereir de la comunidad internacional y seguramente nos convertiríamos en el perfecto anti-ejemplo de como hacer una negociación. Y es que aquí está lo grave de la propuesta de Santos, al querer revalidar los acuerdos con el voto popular lo único que logró fue una polarización casi extrema del país, le dio herramientas a los detractores de la paz para jugar con un pueblo ignorante que no tiene idea de lo que realmente está pasando, miles de personas que no han visto un muerto en su vida, que no han cargado un fusil y que ni siquiera saben lo que significa ser comunista han sido manipuladas para ponerse en contra de un derecho fundamental del ser humano: El derecho a vivir en paz.
Así pues que quedamos en las manos de la gente, de los que están informados y los que no, de los que creen en un país un poquito diferente y los que no, los que creen que vale la pena perdonar y los que creen que Colombia será la próxima Corea del Norte, de los que votaron por Santos y los que no.
Yo no puedo más que esperar a que pasen las votaciones, ya aporté lo que pude escribiendo y hablando con los que pude, espero que la próxima vez que escriba sea para decir que por fin estamos en un país en paz, lleno de heridas por sanar, pero en paz.
Camilo J.
30 Septiembre de 2016
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