Desde que se supieron los sorprendentes resultados del plebiscito por la paz en Colombia, se sabía que el camino que seguía sería duro y el resultado final sería cuestionado, el tema ahora era de egos y más con el premio Nobel de Santos, él no dejaría pasar la oportunidad de ser el salvador de Colombia, el que trajo paz luego de 60 años de conflicto y menos se iba a dejar ganar de su némesis en este pulso político.
Después de unas cortas negociaciones con los del No, y luego de la lluvia de críticas del Centro Democrático, Santos decidió jugársela toda y hacer otra mini ronda de negociaciones para corregir algunos puntos que incomodaban a Uribe y sus aliados, por supuesto no iba a ser un cambio profundo, solo algunas cosillas para dar contentillo a Uribe, pero claro Uribe nunca va a estar contento con el resultado porque a todas luces el está en contra del concepto de paz, el resultado de dichas negociaciones fue otro acuerdo hecho en menos de un mes y que fue firmado nuevamente antes de ser refrendado.
Esta vez Santos hizo lo que debió haber hecho la primera vez, la refrendación se hizo a través del congreso que supuestamente representa al pueblo, y como era de esperarse su victoria fue contundente pues casi todo el congreso hace parte de su bancada o de sus aliados, aunque claro, no faltó el pataleo del Centro Democrático que se abstuvo de votar, ahora falta que salgan a decir que todos los congresistas son unos guerrilleros, castro-chavistas y homosexuales y que no representan al pueblo.
Pues bien, después de más de 4 años de negociaciones por fin hay un acuerdo firmado y refrendado que pone fin a uno de los conflictos más largos del mundo, que dejó tras de sí una estela de muerte y miedo, hoy por fin podemos decir que Colombia vive en paz, que las FARC no son más un grupo terrorista escondido en los montes esperando matar, secuestrar y traficar, hoy por primera vez no hay un enemigo público en Colombia, hoy debería empezar un nuevo camino para todos los colombianos, en el que internamente cada uno negocie consigo mismo su propio aporte a un país mejor, ya acabamos con uno de los males, ahora empieza el juego más largo, el de un país sin corrupción, sin clientelismo, sin educación y sin seguridad social.
Desafortunadamente el país seguirá divido por un tiempo, quién sabe cuanto, muchos aún creen que estás negociaciones no eran el camino, aún creen que un salvador podía acabar a las FARC de una forma más certera, que los iba a hacer pagar en el infierno todos sus pecados, pues bien amigos míos, eso no pasó y al parecer no va a pasar, increíblemente los terroristas subversivos de las FARC resultaron ser más civilizados que algunos padres de la patria, ojalá este sea un primer paso para algo mejor.
Por ahora disfrutemos de esta pequeña victoria lograda a las patadas que pudo haber sido mejor pero que gracias a las malas decisiones de Santos no fue, ahora esperemos que todo lo acordado se cumpla como se debe y que el corazón de los colombianos se cure de a poco para que se haga realidad el sueño de la paz.
Camilo J.
2 Diciembre de 2016
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