Cada cuatro años se vive la misma sensación de que esta es la oportunidad para cambiar algo en el país, una cierta esperanza empieza a anidarse en el corazón de los románticos que creemos que sí, que está vez será, que nuestro voto será el grano de arena que comience un cambio necesario en esta tierra olvidada por Dios.
Siempre hay un candidato diferente que hace creer que por fin vamos a salir de la mano criminal de la derecha y el neoliberalismo que ha desangrado a Colombia por décadas, siempre se presenta una opción viable que parece ser la opuesta a la maquinaria y al establecimiento, y cuando la popularidad de esa nueva propuesta empieza a crecer, también empieza a extenderse la mano negra que oscurese el horizonte.
La propaganda negra aparece, las maquinarias en las regiones empieza a caminar con pasos gigantes, los dueños del país firman cheques para evitar que haya un cambio, ellos no están dispuestos a modificar el status quo que les ha permitido ser asquerosamete ricos a costa de la sangre de un pueblo.
La ignorancia extendida sobre las cabezas de millones de pobres es la clave para sembrar el miedo, miedo a lo desconocido, así sea bueno o malo. El pueblo prefiere entonces la seguridad de lo malo conocido y las consecuencias ya todos las sabemos. Más sangre derramada, más dinero robado, más pobreza, más hambre, más desigualdad, más desempleo, más humillaciones. Más de una derecha atroz y feroz que se ha encargado de reducir un país rico a un estado fallido donde ninguna rama del poder funciona, donde la única ley es la del más vivo, el que más robe. Y claro, que ni de riesgo gane otro porque entonces hay que repartir el botín entre más.
Cualquier parecido con elecciones pasadas no es coincidencia, solo hay que seguir la receta al pie de la letra. Los ingredientes están listos: ignorancia, miedo, una propuesta de cambio, un caudillo de derecha, unos medios de comunicación poco objetivos y mucho dinero fluyendo para mover los engranajes de la democracia.
Yo, sigo siendo un soñador romántico que cree que algún día mi voto servirá para sentar un precedente, tal vez yo no vea ese cambio pero la semilla quedará, yo votaré por una opción diferente solo para ver qué pasa, yo ya estoy cansado del discurso de siempre, yo espero que usted también.
Camilo J.
24 Abril de 2018
24 Abril de 2018
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